Rima Hyginus
Esta noche, la Luna ofrece un festival de grietas.
A unos 500 km al sur de los Montes Montes Apenninus, las formaciones de Rima Hyginus y Rimae Triesnecker esperan ser exploradas.
El cráter Hyginus, de unos 11 km de diámetro, puede parecer discreto a primera vista. Sus paredes, de unos 800 metros de altura, muestran señales de desgaste, interrumpidas por un pequeño cratercillo al norte. Pero no es el cráter lo que cautiva… sino la grieta sobre la que se asienta.
Rima Hyginus se extiende a lo largo de 220 km, con una anchura media de 4 km. Nace en el oeste, atraviesa el cráter Hyginus como si lo hubiera rasgado, y continúa hacia el este, perdiendo profundidad progresivamente. Su extremo oriental conecta con Rima Ariadaeus a través de una tenue fractura de unos 40 km.
Observada con aumentos altos, la grieta revela una estructura peculiar: parece formada por una cadena de cratercillos alineados. Sin embargo, su origen sigue sin estar completamente claro. No encaja con impactos sucesivos de meteoritos. Todo apunta más bien a procesos internos: colapsos del terreno sobre una fractura, una cicatriz tectónica en la corteza lunar.
Ptolemaeus, Alphonsus y Arzachel
Más al sur, tres gigantes dominan el paisaje: Ptolemaeus, Alphonsus y Arzachel. Un trío clásico que a veces se confunde con Theophilus, Cyrillus y Catharina.
Ptolemaeus es el más antiguo.
Un vasto circo de 150 km de diámetro, con murallas suavizadas por el tiempo, que alcanzan hasta 3000 metros en su sector suroeste. Su interior es oscuro y llano, inundado por antiguas lavas que han borrado gran parte de su relieve original. Solo permanecen visibles algunos “anillos fantasma”, vestigios de impactos más antiguos sepultados bajo la lava.
Decenas de pequeños cratercillos —más de 60 superan el kilómetro— salpican su suelo, mientras que en sus bordes aparecen valles y alineaciones que apuntan hacia el Mare Imbrium.
Alphonsus, de 120 km, muestra una historia distinta.
Aunque es también antiguo, conserva un relieve más definido. Su pico central se eleva hasta unos 1000 metros, emergiendo sobre un suelo más complejo. En él destacan grietas, pequeñas formaciones volcánicas y varias manchas oscuras en sus bordes interiores, interpretadas como depósitos de origen volcánico.
Es un cráter de transición: entre la erosión del pasado y las huellas de actividad interna.
Arzachel, por su parte, parece más joven.
Con unos 100 km de diámetro, sus murallas conservan terrazas bien definidas, descendiendo hasta 3500 metros hacia el interior. En su centro se alza una montaña de unos 1500 metros, acompañada de colinas dispersas.
Un pequeño cratercillo en su flanco sur corona esta elevación, mientras que en el interior, hacia el este, otro cratercillo revela una grieta al pie de la pared: una fractura discreta, pero reveladora de tensiones en la corteza lunar.
Tres cráteres.
Tres edades.
Tres formas distintas de contar la misma historia:
la de una Luna que no siempre fue silenciosa,
y que aún conserva, grabadas en su superficie,
las huellas de su pasado más activo.
Luna 5 febrero 2025
Edad lunar 7,9 días
Cuarto creciente
Iluminado 55,6%
🔭 SW80/600ED Evostar + NEQ5
0,85x Reducer: F6.38
📷 Cámara principal ASI533MC Pro
Filtro: Optolong L-eNhance 2″0
Lugar: Quijorna (Madrid)
Captura: Asi Cap v1.8.1(120sg)
Apilado y procesado: AutoStakker+Registax6


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