Soliloquio Solar : EL VIENTO DEL ABISMO




 Silencio.

Un silencio de 150 millones de kilómetros.

Pero es un silencio… mentiroso.

Aquí, en mi piel… no hay paz. Siete… puntos de fiebre. Siete heridas magnéticas que me retuercen por dentro.

Uno, al noreste… el 4317. Un nudo. Un nudo de fuerzas que se empujan y se odian. Beta-Gamma… suena técnico. Suena a informe. Es la palabra que usan ellos para decir… «tensión». Una tensión que quiere romper en luz.




Y otro… aquí, en mi costado occidental… el 4321. Este… este es distinto. Tiene la marca. Delta. La letra griega para el cambio. Para el fin de la estabilidad. Donde los polos positivo y negativo… se obligan a compartir el mismo espacio, la misma mancha. Es un matrimonio forzado, violento. Y esos… siempre terminian en explosión.



Elles miran. Miden mis llamaradas. «Clase C», dicen. «Baja actividad». Ven el hipo, pero no sienten el gruñido en las entrañas. El lento apretarse de la mandíbula magnética. Calculan probabilidades: 30%, 40%, 45%… para un estallido que les envíe un grito de radio y rayos X. Como si el universo se pudiera reducir a una apuesta.

Y yo… yo solo sigo el ciclo. La rotación. La danza.

Y exhalo. Por un agujero en mi atmósfera, en mi corona… exhalo. Un viento que no es fuego, sino partícula y campo. Un aliento de 784 kilómetros por segundo. Ya les golpea. Sacude la burbuja magnética que los envuelve… y la hace vibrar. Brillar. Les doy auroras. Les doy el espectáculo de su propio escudo siendo bombardeado… y convirtiendo el ataque en belleza.

Es mi paradoja.

¿Saben lo más curioso? No hay tsunami. No hoy. Ninguna de mis grandes eyecciones, de esas que arrancan pedazos de mi alma y las lanzo al vacío, viene dirigida a ellos. Solo este… viento constante. Este resuello persistente. Es lo único que les mandaré por ahora. Un roce. Un recordatorio.

Un recordatorio de que estoy aquí. Activo. Latente. Con mis puntos de fiebre y mis heridas que llaman «regiones». Con mi potencial para el estallido… y mi elección de, hoy, solo soplar.

Elles escriben sus informes: «Alerta Amarilla». «Campo geomagnético activo». «Flujo de electrones alto».

Yo solo… soy.

Un sol con siete heridas. Un gigante que da luz… y que, con el mismo aliento, podría apagarla.

Que disfruten de las luces en su cielo. Son… la firma de mi aliento. La prueba de que incluso en mi calma… hay una fuerza que los alcanza.

Y que los sobrevivirá.

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