Hay momentos en que el Sol, a punto de esconderse tras el horizonte, parece negarse a desaparecer. En lugar de hundirse sin más, extiende hacia el cielo una columna vertical de luz, como un dedo luminoso o el pilar de un templo invisible. Durante unos minutos, el astro rey y la atmósfera terrestre colaboran en un truco de óptica tan bello como engañoso.
Son los pilares solares. Y lo mejor de todo es que, para capturarlos, no necesitas un telescopio de miles de euros. Solo tu móvil, un trípode y saber qué estás mirando.
El Espejismo de los Cristales
Un pilar solar no es un haz de luz que "apunta" hacia arriba, sino un efecto causado por millones de diminutos cristales de hielo hexagonales suspendidos en nubes altas (como los cirros) o, en días muy fríos, flotando cerca del suelo en lo que se llama "polvo de diamante".
Imagina estos cristales cayendo lentamente, como diminutas hojas que se descuelgan de un árbol. Por su forma, tienden a orientarse horizontalmente, con sus caras planas mirando al suelo. Al hacerlo, se convierten en espejos perfectamente alineados que reflejan la luz del Sol que ya está bajo el horizonte. El ojo recibe todos esos reflejos superpuestos en una franja vertical: el pilar.
Suelen aparecer con el Sol entre 6° y 20° sobre el horizonte, y son más frecuentes y brillantes en los minutos posteriores a la puesta, cuando la luz crepuscular es más cálida. Su color varía del blanco plateado a intensos rojos y naranjas, dependiendo de la cantidad de atmósfera que la luz tenga que atravesar.
La Caza del Pilar: Dónde y Cuándo Buscar
En Madrid, como en cualquier lugar, la clave está en el horizonte. Necesitas un perfil despejado, sin montañas ni edificios que oculten los primeros grados sobre el suelo. Quijorna o el Guadarrama, mirando hacia el oeste, son lugares perfectos. Las condiciones ideales son:
· Temperaturas bajas: El frío favorece la formación de cristales de hielo.
· Cielos con nubes altas y finas: Un velo de cirros es la fábrica perfecta de pilares.
· 30-60 minutos después del atardecer: Es el momento de máximo esplendor.
Tu Mejor Aliado: El Móvil y un Trípode
Aquí viene lo importante. Puedes tener la cámara más cara del mundo, pero sin estabilidad, el pilar se convertirá en un borrón. Por eso, el trípode es el héroe olvidado de esta historia. No necesitas uno profesional; con un mini-trípode flexible de 10-15€ que puedas posar en una roca o banco es suficiente.
Con tu móvil en modo manual, el control es tuyo. Sigue estos pasos y volverás a casa con la foto:
1. Prepara la cámara: Olvídate del modo automático. Usa una app que te dé control manual como Open Camera (gratuita y muy completa), ProCam X o la propia app nativa si ya tiene modo "Pro".
2. Ajusta los parámetros clave:
· ISO: Lo más bajo posible, ISO 100 o 200, para evitar ruido.
· Velocidad de obturación: Aquí no hay una regla fija. Dependerá de la luz. Empieza con 1/2 segundo y ve ajustando. Si el pilar es tenue, necesitarás más tiempo (hasta 2-4 segundos). El histograma de la app te ayudará a evitar que la imagen quede quemada (demasiado brillante).
· Enfoque: Toca la pantalla para enfocar y, si la app lo permite, bloquea el enfoque al infinito. Si no, busca una estrella o un punto lejano en la pantalla para enfocar antes de que el Sol se ponga.
3. Composición y disparo: Incluye elementos del horizonte (siluetas de montañas, árboles, edificios) para dar escala y contexto. Activa la cuadrícula en pantalla y aplica la "regla de tercios". Usa el temporizador de 3 segundos o un disparador Bluetooth para no vibrar la cámara al pulsar.
4. Captura en ráfaga: No te quedes con una sola foto. Dispara una ráfaga de 100 a 200 imágenes. La mejor luz puede durar solo unos minutos, y tener muchas tomas te permitirá luego seleccionar las más nítidas y apilarlas. Si tu móvil lo permite, dispara en formato RAW, que da mucho más margen de edición.
Con este método, incluso un iPhone o un Samsung de gama media pueden lograr una imagen nítida del pilar rojo anaranjado alzándose sobre el skyline madrileño.
Procesado: El Toque Final (Como con el Sol)
Aquí es donde tu flujo de trabajo habitual de CromosferaViva se vuelve universal. El mismo principio de "seleccionar los mejores fotogramas y apilarlos" que usas con el Sol sirve para los pilares.
1. Selecciona: De tu ráfaga de 100-200 fotos, escoge las 20-30 más nítidas (puedes usar un programa como PIPP para pre-seleccionarlas).
2. Apila: Carga esas imágenes en AutoStakkert. El programa alineará y combinará las fotos, reduciendo el ruido y aumentando los detalles. Apunta a apilar el 80-90% de las mejores.
3. Realza: Lleva la imagen apilada a RegiStax para aplicar un poco de nitidez (wavelets) o directamente a GIMP (o Photoshop). Aquí ajusta el balance de blancos para potenciar los tonos cálidos, sube ligeramente el contraste y... listo. Tu pilar solar está listo para el mundo.
El Horizonte Te Espera
Los pilares solares son un recordatorio de que el espectáculo astronómico no termina cuando el Sol se oculta. A veces, lo mejor está ocurriendo justo encima de él, en una danza de luz y hielo a 10 kilómetros de altura.
Esta misma semana, si el frío aprieta y el cielo se cubre con un velo de cirros, busca un horizonte despejado hacia el oeste, planta tu trípode, abre la app de tu móvil y espera. El Sol, a través de sus mensajeros de hielo, te regalará una columna de luz.

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