Relato solar – 4 de febrero de 2026 (12:30 UTC)




Hoy el disco solar no deja dudas: la historia la cuenta la AR 4366.

Una región enorme, 1100 MH, con un campo Beta-Gamma-Delta bien cerrado y todavía en crecimiento, avanza lentamente hacia el meridiano central desde N14E07. No es una región que estalle una vez y se apague: es una que late.




Durante las últimas 24 horas ha mantenido una cadencia casi continua de fulguraciones, encadenando eventos M uno tras otro, como descargas de tensión que no terminan de aliviarse. Ayer ya dejó su firma con varias M7 y una X1.5. Hoy, a las 12:13 UTC, ha culminado con una X4.2, confirmando que el sistema magnético sigue lejos del equilibrio.

La lectura física es clara: gran área, cizalla intensa y estructura delta persistente. En este tipo de regiones, pequeñas reorganizaciones locales pueden escalar con facilidad a fulguraciones mayores. Por eso, aunque ya ha liberado energía de sobra, no hay señales de agotamiento.

Mientras tanto, la Tierra permanece en calma. El viento solar es lento, el campo interplanetario débil y el geomagnetismo sigue quieto. La CME asociada a la X8.1 del día 1 avanza con una geometría rozante: suficiente para abrir una ventana de tormenta G1 entre el 5 y el 6 de febrero, pero no para un impacto directo. El entorno de partículas está cargado —electrones altos—, aunque los protones siguen por debajo del umbral.

Así, el contraste define el día:
un Sol violentamente activo frente a una Tierra todavía en silencio.
La AR 4366 continúa descargando pulsos M y X como una herida incandescente que no termina de cerrarse, mientras su energía viaja oblicua por el espacio, prometiendo apenas un temblor en la magnetosfera… pero un auténtico terremoto en el espectro de radio.




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