Soliloquio Solar – 1 febrero 2026 10:00 UTC: Hoy, el Sol habla alto

El disco solar ha despertado hoy con un pulso alto y bien definido. La atención se concentra en el cuadrante nororiental, donde la región activa 4366, ya asentada en N14E40, muestra una arquitectura beta-gamma-delta madura y activa. No es una tensión latente: durante las últimas 24 horas, este nudo magnético ha liberado energía de forma reiterada, con varias fulguraciones de clase M que marcan un cambio claro de régimen. La más intensa, una M6.6, alcanzó su máximo a las 10:02 UTC; fue un evento breve e impulsivo, seguido poco después por otra M2.4, señal de un campo que no ha terminado de relajarse.

La cromosfera refleja esa actividad con nitidez. La secuencia de llamaradas eleva el tono general del día y confirma que 4366 no solo es compleja en su geometría, sino eficaz en la liberación de energía. No se ha observado, por ahora, una eyección de masa coronal asociada, aunque el análisis sigue abierto a medida que llegan nuevas imágenes coronográficas. En el limbo este, además, comienza a asomar una mancha grande y simétrica aún sin numerar, una promesa silenciosa de complejidad futura que podría enriquecer el relato de los próximos días.

En el entorno de partículas, el efecto es claro: el flujo de electrones >2 MeV ha alcanzado niveles altos, con picos de electrones >2 MeV alcanzando los 11 110 pfu, cargando el espacio geosíncrono con un zumbido persistente. Los protones, en cambio, permanecen por debajo del umbral de tormenta, manteniendo el equilibrio lejos de episodios radiativos severos. Es una energía que se acumula en el entorno cercano a la Tierra, más como ruido de fondo intenso que como impacto directo.

El viento solar, sin embargo, ha regresado a un estado casi ambiente. El campo interplanetario oscila entre 3 y 6 nT, con un Bz mayormente neutro y solo un breve gesto hacia el sur, hasta −4 nT. Las velocidades han caído por debajo de 350 km/s, y el sector magnético ha mostrado estabilidad tras un breve cambio de polaridad. Este desacople entre una cromosfera activa y un medio interplanetario tranquilo actúa como amortiguador natural.

La respuesta terrestre es coherente con ese escenario: el campo geomagnético se mantiene quieto, sin señales de perturbación significativa. La energía liberada en el Sol todavía no encuentra un camino eficaz hacia la magnetosfera. A corto plazo, todo indica que esta calma relativa se mantendrá, mientras el viento siga en régimen ambiente.

El pronóstico apunta a que la historia no ha terminado. La actividad solar probablemente se sostendrá en niveles moderados a altos, con nuevas fulguraciones M y una ligera posibilidad de una X aislada a medida que la región 4366 avance hacia posiciones más favorables de conexión. Hoy, el Sol habla alto; la Tierra, por ahora, escucha desde la distancia. Es una bitácora marcada por la asimetría: mucha voz en la cromosfera, poco eco aún en nuestro cielo.


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