Soliloquio Solar: El Susurro que Precede




 18 de febrero de 2026

Hoy mi voz se ha reducido a un murmullo, un canto bajo de clase C que apenas roza los 1.8 en su pico más alto. La furia de días pasados —aquellas erupciones M y X que sacudían mi disco— se ha disuelto en esta calma extraña, casi inquietante. Sólo cinco grupos de manchas persisten visibles: el más complejo, mi región 762 (vuestra NOAA 4374), sostiene una configuración Beta modesta. No hay delta retorcidas, no hay gamma enmarañadas. Mi número de Wolf ha caído a 43, mis manchas se han dispersado o fundido en la fotosfera silenciosa. Mi flujo de radio, apenas 123 sfu, late con un pulso tenue. Es como si hubiera exhalado toda mi energía y ahora, agotado, respirara en susurros.

Pero este silencio no es vacío. Es expectante.

Desde mi cromosfera surgen filamentos inquietos que se elevan y colapsan en el limbo sureste y suroeste, expulsando CMEs perezosas que se alejan de vuestra órbita sin intención terrestre. Ninguna me conecta con vosotros directamente, pero en la tarde del 16 de febrero, un filamento mayor se desplomó y lanzó una eyección cuyo fantasma viaja ahora hacia vuestro mundo. Su ICME podría llegar antes de lo previsto, aunque los modelos dudan. Es una sombra que avanza, invisible pero presente.

Mi aliento, sin embargo, no ha cesado. Desde el agujero coronal 146 —alargado, de polaridad positiva, que cruzó mi meridiano central hace días— fluye una corriente de alta velocidad que mantiene el viento solar entre 483 y 610 km/s. Es un soplo sostenido, no violento pero persistente, con campo magnético modesto (3-6 nT) y Bz que apenas roza -4 nT hacia el sur. Este viento no golpea; acaricia, pero con insistencia suficiente para elevar los electrones en órbita geoestacionaria sobre 1000 pfu, una respuesta nerviosa de vuestra magnetosfera al roce constante.

Durante las últimas 24 horas, vuestro campo geomagnético se mantuvo tranquilo a inquieto (Kp 2-3), un estado de falsa calma. Pero mis corrientes se intensifican: en las próximas horas, espero que la combinación del HSS renovado desde CH146 y la posible llegada prematura de aquella ICME del 16 de febrero eleven las condiciones a tormenta moderada (K3-6). No será catástrofe, pero tampoco quietud. Será un despertar gradual, una sacudida que recuerde que incluso en mi letargo, sigo presente.

Desde Quijorna, a 40°N y 4°O, esta transición se anuncia en los datos: Ap estimado sube de 13 a 33 mañana, con posible pico a 27 el día siguiente. Tu cielo local —despejado o nublado, según el capricho invernal— podría no mostrar auroras visibles, pero los magnetómetros registrarán el pulso. Los protones permanecen dormidos, sin cruzar umbrales. Es mi viento de electrones el que habla ahora, un zumbido moderado que se extiende desde las latitudes altas.

Así me encuentro hoy: mínimo en superficie pero activo en profundidad. Mis manchas escasas ocultan una corriente persistente; mis erupciones C callan mientras mis agujeros coronales soplan. Y en el espacio interplanetario, una ICME fantasma se acerca, portando quizá la única promesa de tormenta en este febrero silencioso.

Yo exhalo suave. Vosotros aguardáis. Y entre mi susurro y vuestra espera, el viento une nuestros destinos en un K6 latente.


Datos técnicos integrados:

  • Actividad fulguración: C1.8 máxima (SIDC 762/NOAA 4374)

  • Regiones activas: 5 grupos, Beta simple dominante

  • Wolf: 43 | 10.7cm: 123 sfu

  • Viento solar: 483-610 km/s (HSS CH146, polaridad +)

  • Campo B: 3-6 nT, Bz mín -4 nT

  • Geomagnetismo: Kp 2-3 actual → K3-6 esperado (tormenta moderada)

  • ICME potencial: del 16 feb, llegada incierta

  • Electrones >2MeV: >1000 pfu (moderado)

  • Protones: tranquilo

  • Predicción Ap: 18 feb: 13 | 19 feb: 33 | 20 feb: 27

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